Mi espacio para compartir mis vivencias con el tango desde la pista y los escenarios....... My place for sharing my tango experiences from the dance floor and the scene

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Bailarina de tango. Vestuarista. Dibujante.Intereses: Arte, Historia, Viajes, Culturas-musicas-danzas del mundo. Mis prioridades: familia y amigos y mi carrera. Tango dancer. Fashion designer. Illustrator. Interests: Art, History, Travel, Cultures-dances-music of the world. My priorities in life: family and friends, my career. Website: http://www.marcelatroncoso.com

martes, 26 de junio de 2007

Los festivales...como espectador








No hay nada mejor que ser de vez en cuando espectador. Sentarse y disfrutar de la orquesta, de los shows de los profesores. Bailar tranquilamente en la milonga, sin tener que hacerlo por compromiso. Bailar con quien uno realmente quiere bailar. Y decirle que no a quien uno no quiere tener como compañero de tanda.


Nada mejor que llegar a la milonga a la hora que uno quiera y vestido como le parezca, cansado de vagabundear todo el dia por una ciudad que no conoce y tiene tanto por descubrir, o descansado despues de haber dormido toda la tarde, o simplemente relajado despues de un dia de playa (si el Festival transcurre cerca de alguna) o de sauna (si es una versión nórdica o invernal) Y nada mejor que poder irse cuando uno se cansa, se aburre, o se le ocurre algo mejor para hacer.

El fenómeno de los festivales en Europa sigue en aumento. Cualquier profesor o escuela con algunos años de trayectoria en una ciudad y un número respetable de alumnos y conexiones locales se embarca en esta aventura incierta. Los primeros años son difíciles, pero dependiendo fundamentalmente de la ubicación, se puede arribar a buen término y lograr un festival exitoso.


Por qué lo de la ubicación? Bueno es obvio que, de poder elegir unos días de vacaciones de tango uno prefiere el Mediterráneo al frio norte. En otros casos el parametro "ubicación" funciona en el sentido de ciudad con gran cantidad de buenos bailarines, por ejemplo Berlín. En otros casos funciona en el sentido de ciudad capital que brinda múltiples opciones de viaje y alojamiento para todos los presupuestos, por ejemplo Madrid o Paris.

Obviamente que no es la ubicación el único factor que cuenta. También es la calidad del producto que se ofrece, calidad determinada mayormente por los profesores convocados.

Viviendo en Suecia he podido observar el crecimiento del Festival Tangocamp, oriundo de ese país, que ahora tiene otras tres versiones, Dusseldorf, Grecia y Roma. Este crecimiento ha significado mayores ganacias para la organización, lo que ha significado elevar aun más el nivel de los profesores, si es eso posible ya que siempre ha convocado primerísimas figuras (y con esto me refiero puntualmente al hecho de haber sido convocado Naveira en la versión 2007) Pero paralelamente esto no ha influido en el nivel del festival (y hablo solamente de la versión sueca a la que he podido asistir) Muy por el contrario, el nivel general de baile en la pista resultó más bajo que años anteriores. Y esto seguramente se debe a que los tango-fanáticos que venían de toda Europa al Tangocamp de Suecia atraídos por los profesores de primer nivel, ahora seguramente tienen a ese mismo plantel de profesores en otro Tangocamp que les queda más cerca. El resultado: menos buenos bailarines, menos posibilidades de intercambio con bailarines de otros países, muchos más principiantes e intermedios en la pista, y menos avanzados o profesionales.

Sin embargo siguen existiendo festivales que son clásicos, por trayectoria, por ubicación, por calidad, como el Festival de Sitges, donde he podido participar como profesora, pero también he podido disfrutar de las actividades paralelas al festival, a las que me integré como una participante más, como en la milonga en la rambla después de la milonga oficial. Creo que esa ha sido una de las pocas sino la única oportunidad donde pude disfrutar un festival como artista y como participante. Tal vez por eso lo he disfrutado tanto.
Pero volviendo al espectador del festival...Qué cosas cuentan para él?

Información clara, concisa y completa en folletos y página web (fotos del lugar, su entorno, lugar de clases y milonga) . Toda la información lo más anticipadamente posible ( queda excluido entonces el "más información proximamente....") Flexibilidad y múltiples alternativas de inscripción y pago. No sorpresas cuando uno llega, de ninguna índole, ni económicas, ni cambios en el "schedule" ni ausencias de profesores u orquestas por más justificada que sea la causa.La información clara incluye la persona a la que dirigirse por consultas, que sea alguien identificable con nombre y apellido.

Para los que quieren tomar clases posibilidades de inscribirse en ellas solo y no verse obligado a inscribirse a través de un foro con una pareja que solo conocerá el día de la primera clase ( uniendo dos conocidos dichos "mejor solo...que bueno por conocer")

Respuestas rápidas y precisas de los organizadores a CUALQUIER tipo de pregunta (y remarco esa palabra porque la gente puede llegar a preguntar las cosas más ridiculas que se les ocurra, por ejemplo: que tipo de calzado llevar para una clase con "fulanito")

Poder llegar fácil, lo más directo y económicamente posible, pero con muchas alternativas para que quien quiera viajar con compañias más costosas pueda hacerlo. Conexiones locales fáciles desde el aeropuerto hasta el festival. Muchas posibilidades de alojamiento para todos los presupuestos, y no estar obligado a alojarse en el hotel del festival que cuesta ciento cincuenta euros por día por persona porque no hay otro alojamiento en 10 km. a la redonda. Ofrecer un servicio de taxis por una compañia en especial para comodidad y seguridad de todos. Lugares de interés en la ciudad o entorno del festival, para los que sólo van a la milonga y quieren hacer turismo durante el día.

Clases que empiecen a horas razonables, no a las nueve de la mañana cuando la milonga terminó a las seis. Pausa de al menos una hora y media al mediodía para almorzar y recuperar fuerzas. Y clases que no terminen a las ocho de la noche si la milonga empieza a las nueve. La ambición de los organizadores de querer programar excesivo número de clases juega en contra del nivel del festival, y lo que resultó mayores ingresos en el festival actual redundará en menores ingresos en en futuro: si la gente esta cansada no disfruta de las milongas y piensa dos veces si asistir el año entrante.

Poder elegir a los profesores, y no tener que comprar paquetes cerrados. Los programas ambicios, de doscientas clases distintas con seis niveles, suelen desorientar y la gente termina anotandose en cualquier cosa, sólo porque se aburrieron de leer el programa. Y esto no hace más que entorpecer las cosas porque no están a nivel para la clase y atrasan a los demás, o no es lo que querían y se aburren. O ni siquiera leyeron acerca del estilo que maneja el profesor o del tema de la clase y preguntan cosas que están fuera totalmente de la propuesta.


Es bueno ofrecer distintos estilos. Eso aumenta el mercado de público potencial y genera diversidad en los asistentes, novedad en los shows y mantiene vivo el interés para el año siguiente.


La logistica tiene que ser perfecta. Cada persona que trabaja en el festival tiene que entender y cumplir eficientemente su rol. Si existen identificaciones o tickets de milongas o comidas o acceso a clases todo debe ser legible fácilmente, imposible de malentender.

La música es fundamental, tanto las orquestas como los Djs. tienen que ser muy buenos. Parece una obviedad pero no lo es. Muchos Djs. especialmente europeos, en pos de ser innovadores hacen desastres con las tandas e incluso con las cortinas. Y la música es en gran parte la que determina el bienestar o malestar general. La música tiene que ser variada y mostrar distintos estilos, distintas orquestas y períodos.

Los lugares deben ser cómodos, ventilados e iluminados adecuadamente. Buen piso. En la milonga todos tienen que contar con un asiento. Y repito nuevamente: parecen cosas obvias pero no lo son. Me ha sucedido de ir a festivales donde no he tenido una silla para sentarme hasta las tres de la mañana, y tener que compartir la misma silla con varios. Y me ha sucedido de casi no poder entrar a la milonga por falta de espacio, como en el Festival de Copenhage del 2006 y de ver como gente que había venido de Francia sólo pudo entrar a la milonga la última noche del festival (error de planeamiento que este año 2007 los organizadores han subsanado con un lugar maravillosamente amplio)
Lugares de estar fuera del espacio de la milonga, donde la gente pueda charlar, distenderse y también hacer contactos y negocios. Mucha gente va a los festivales sólo para eso.
Estacionamiento previsto para los que llegan en auto.

Oferta de actividades amplia. Buen ejemplo de esto son las Cumbres Mundiales de tango, que ofrecen no sólo clases y shows en teatros con entrada, o populares sin costo alguno; sino también proyección de películas, conferencias, stands de venta de todo tipo de artículos, exposiciones de plástica y fotografía, y hasta excursiones por los alrededores.

No demasiados shows por noche, por Dios!!!! He estado en Festivales que prefiero no recordar donde los shows se extienden casi una hora. Uno se pregunta, si un tango normal dura de promedio tres minutos como se llega a una hora de show... el locutor habla más de la cuenta, el equipo de música no funciona, o mucho peor aún el bailarín lleva su música en MP3 y no hay como conectarlo al equipo, mis colegas bailarines eligen temas que muchas veces ni siquiera son tangos de diez minutos de duración, uno de la pareja siguiente no aparecía porque el show empezó a una hora diferente de la prevista, etc...etc... la gente después de los veinte minutos empieza a aburrirse, y después del octavo tango ya no registra la calidad de lo que esta mirando. Creo que el máximo lógico por pareja es de tres tangos, es una cantidad que permite mostrar lo suficiente de una pareja, y que deja al espectador con el sabor de querer más. Entonces lo lógico es bailar dos, y ante el aplauso que seguramente vendrá hacer el tercero. Es bueno que cada pareja ofrezca cosas distintas dentro de su repertorio, algo tradicional, algo más moderno, pero que la diferencia no sólo radique en la música sino en el estilo y la forma de interpretarla. Y es bueno que las propuestas de las distintas parejas sean diferentes. Y es espantoso que dos parejas bailen el mismo tango, e inconcebible que incluso sea por la misma orquesta. Y es muy poco profesional que bailen en el mismo festival dos veces la misma coreografía, a menos que sea para públicos distintos. Si fuera necesario creo que el espectador agradecería más la improvisación. Y es triste que al año siguiente la misma pareja sea convocada y muestre la misma coreografía. Aunque los bailarines no pensemos en eso, el público tiene buena memoria, y se acuerda de aquella secuencia que hicimos en El huracán, tal vez porque les gustó y conocían los elementos que la componían, o tal vez sencillamente porque nos resbalamos en el momento de la sacada o se me enganchó el vestido con el taco en un voleo. Pero el público tiene muy buena memoria. O al menos el público que también suele estar en el escenario como yo.

Cuál es entonces el secreto para que algunos festivales sean tan exitosos y la gente espere ansiosamamente todo el año para volver, y otros apenas sobrevivan lastimosamente o vayan en decadencia?

Sin duda es una suma de los factores, de todos los factores precedentes. Pero no hay que olvidarse que los festivales los hace la gente que asiste. Y si la gente está de buen humor porque recibe lo que se le prometió, porque no gastó más de lo necesario, porque encontró gente interesante para bailar, compartir, y charlar, porque incluso los avatares del destino como el clima estuvieron a favor...etc...etc... entonces el festival será un éxito. Incluso si los convocados son profesores no de primera línea, incluso si el lugar del festival no es un hotel de cinco estrellas.

El espiritu del festival lo hace la gente que asiste. Los que trabajamos con el tango no deberíamos olvidarnos nunca de eso.

miércoles, 13 de junio de 2007

Backstage 1: De lesiones y médicos


Hace unos dias atras me lesioné una rodilla.
Cualquiera podría pensar: Marcela vive en Suecia, tecnología de avanzada, los más sofisticados métodos de diagnóstico y tratamientos médicos, un tema menor como es una lesión en una rodilla se resuelve en minutos, o bueno al menos en un par de días.
Yo también pensaba lo mismo. Aunque después de vivir ya un par de años aquí tenía mis dudas. Ya había estado un par de veces en una guardia intentando ser atendida, y había pasado por consultas médicas normales con turno preacordado.
Y confirmé mis sospechas.
AUN LOS PAISES DEL PRIMER MUNDO TIENEN GRAVES FALENCIAS EN TEMAS TAN BASICOS COMO LA SALUD.
La lesión ocurrió a partir de un ensayo intensivo de varias semanas. Un viernes después del ensayo presentí que estaba llegando al límite del stress, pero no escuché a mi intuición. El sábado no contenta con todo lo que había bailado ultimamente cruce "el charco" ( el Oresund, el brazo del mar que separa Suecia de Dinamarca) desde Malmö hasta Copenhage, para bailar seis horas!!!!! en el Festival de Copenhage hasta las seis de la mañana. Tenía una excusa válida: quería saludar al Pájaro y Mecha. Volví a Suecia realmente cansada para dar dos clases el domingo por la tarde, de dos horas cada una.
Cuando empecé la segunda clase ya sentía molestias en mi rodilla izquierda. Y cuando terminé la clase ya no pude bailar más. Me quedé en la milonga que hay después de mis clases charlando y con la pierna sobre una silla.
Y allí comenzó un largo peregrinar que paso a relatarles suscintamente.
Lunes. Estuve en cama sin moverme, y rogando que sólo fuera un exceso de entrenamiento, una cuestión muscular que se necesitara un día de reposo. Pero no fue así.
Martes a la mañana, siete y media de la mañana. Entre bostezo y bostezo, llamar a Vardcentralen (el centro médico que me correspondía por cercanía) Cuál es el problema, aqui no tenemos especialista en Ortepedia (en Suecia no existe Traumatologia sino Ortopedia)
debería consultar aquí con su médico de familia, cómo que no eligió médico de familia, no le llegó la cartilla, bueno llame mañana para que le destinemos uno.
Miercoles. Un dolor insoportable en la rodilla. Malhumor en aumento porque había perdido mis clases de salsa del martes (hasta ahí no me imaginaba como seguiría mi historia). Venda elástica y analgésicoespecial para deportistas cada cuatro horas recomendado a priori por la farmacéutica.
No logro comunicarme con Vardcentralen. Tomo la decisión desesperada de ir al Akuten, Centro médico de urgencias en español. Y voy a la división Ortopedia. En taxi porque no puedo caminar. Y otra vez lo mismo. Dos médicas jovenes: cuál es el problema, tiene inflamación, puede caminar, cómo fue, cómo lo sintió al principio. Todo esta pesquisa transcurrió estando yo parada del otro lado de la ventanilla, para que determinen si era lo suficientemente urgente o no. Como no supe decir cómo fue, ni cuándo sucedió realmente, consideraron que no era un caso grave que justificara atención de urgencia. Y después me enteré que tenía que llegar al menos con una fractura expuesta para que me atendieran allí.
Juro que no pensé en buenos términos de sus respectivas madres cuando me recomendaron volver a intentar en el Vardcentralen. Pero después me sentí afortunada cuando me enteré que una anciana que se había caído estuvo esperando ocho horas!!!! para que la atendieran. Me lo confirmó el taxista que me llevó en el acto al Vardcentralen.
Yo sabía que era en vano porque a esa hora, después del mediodía ya ningún médico iba a atenderme. Pero persistí en mi intento, llevada otra vez por la desesperación.
Al llegar allí, un cartel en la ventanilla anunciaba "vuelvo enseguida" .Me sentí casi como en Argentina. Pero estaba en Suecia. A esta altura de los acontecimientos parecía una carrera de obstáculos o una prueba a mi capacidad de supervivencia en el norte.
No fue tan enseguida, pero finalmente me atendió la recepcionista, me dijo que no había médicos pero que podía hablar con la enfermera que entendía lo suficiente del tema.
Sientese en la sala de espera.
Me senté. Esperé. Un muchacho nigeriano que también estaba allí al rato se fue enojadísimo porque no lo atendían. No logré preguntarle cuánto hacía que esperaba. No aparecía nadie, ni médicos, ni enfermeras, ni siquiera la recepcionista. Y ya no quedaba nadie en el lugar, ni siquiera pacientes.
Al rato apareció la enfermera, y muy sonriente me dijo, bueno si no hay nadie más es tu turno. Me apresuré a seguirla rengueando antes de que decidiera dejarlo para otro día.
Y este es el momento inolvidable para mí de esta anécdota.
Después de algunas preguntas, me quité la venda para mostrarle mi rodilla que a esa altura estaba realmente inflamada.
La mujer miró la rodilla y se quedó perpleja, como si nunca hubiera visto una rodilla en su vida, sin saber que decir ni que hacer. Sólo tenía los ojos clavados en la rodilla y no decía nada. Me di cuenta que del tema no entendía nada. Y que nunca había visto una rodilla, y que muy probablemente ni siquiera fuera enfermera. Y que allí no terminarían mis desventuras.
Resumen: tenía que llamar al día siguiente otra vez a las siete y media de la mañana.
Seguí con mi propio tratamiento, todo el descanso que podía, hielo, y venda elástica.
Jueves. LLamo temprano, esperando conseguir un turno para el mediodía. Me informan que como no había elegido médico de familia me habían asignado a una doctora, la que ellos quisieron, pero que hoy no estaba.
Y que llamara mañana. Y que si era tan urgente fuera al Akuten.
Me sentí como un perro persiguiéndose el rabo, una historia de nunca acabar.
Mi dolor iba en aumento. Pero ya no lograba determinar que parte del dolor era la lesión propiamente, y que parte era el miedo a que fuera algo grave, por ejemplo un problema de ligamentos o de meniscos. Mi herramienta de trabajo, como bailarina son mis piernas, y no podía sacarme eso de la cabeza.
Tuve que dar una clase por la tarde que no pude suspender como había hecho con el resto de mis actividades de la semana.
Viernes. Mi última esperanza, si no me atendían hoy iba a pasar el fin de semana sin saber que pasaba con mi rodilla. LLamo temprano, y después de decirme que hoy tampoco está mi médica de familia, y después de escuchar mis ruegos consienten en que me vea otro médico. Me dicen que no es ortopedista, pero que entiende del tema. Pensé inmediatamente en la enfermera que también entendía del tema. Cerré los ojos y pensé que no había nada que pudiera hacer, excepto tomarme un avión al día siguiente y aterrizar en la guardia del Hospital Vicente Lopez, en Buenos Aires. Sí: uno de los tan cuestionados hospitales públicos de Argentina, sin recursos, sin vendas, pero con médicos y enfermeras de verdad, con aparatología suficiente, y con verdadera empatía por el paciente, donde nadie es rechazado aunque no chorree sangre, donde nadie espera más de veinte minutos en una guardia de urgencias.
Y allí voy, dispuesta a todo con tal de saber qué pasa.
El médico me hace las preguntas de rigor. Me hace los examenes de rigor (que yo misma me había hecho, flexión, extensión, torsión hacia un lado y hacia el otro) localiza después de un rato el punto de dolor que yo ya sabía dónde estaba. Y finalmente , después de una semana de intentos fallidos, recibo un diagnóstico: ligamento inflamado por exceso de entrenamiento. No es necesario ningún estudio, porque el médico considera que no sólo necesito descanso y cuando le muestro el analgesico que estoy usando le parece bien. Creo que cualquier cosa que le mostrara le parecería bien. Siga con eso. Pero, aclara, sólo para ponerme los pelos de punta,
si en dos semanas no se va, vuelva....
Volver? Jamás, pensé. Creo que prefiero el Hospital Vicente López.
A las dos semanas aún tenía dolor, aunque menos a fuerza de descansar, usar el analgésico y la venda.
Ya pasaron casi tres semanas y recién ahora estoy retomando mi ritmo normal de clases y entrenamiento. Pero nunca supe con certeza qué pasó, ni se solucionó completamente.

Moraleja: Si es bailarín no se lesione en Suecia. Es más, por las dudas ni siquiera venga a Suecia. Porque todavía no tengo experiencia suficiente en otros ámbitos para poder trasmitirle.

Comentario: No hay tierra como la mía.